Sobre el entrevistado: Hugo Passarello es un egresado de Pearson College UWC, año 26 (Clase del 2001). Proveniente de Argentina, actualmente se encuentra residenciado en París. Siendo Fotoperiodista freelance, realiza colaboraciones en diversos medios de comunicación en Latinoamérica y Francia. En el año 2011 fue galardonado con el Premio Daniel Pearl, organizado por el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po), otorgado al mejor reportaje del año relacionado a temas sociales y humanitarios. Ha aceptado cordialmente hacer una entrevista con First Person para contarnos su experiencia.

Daniel: Para comenzar, ¿De dónde vienes? ¿Qué significa “casa” para ti o para tu familia?

Hugo: Lo más simple primero. Soy de Buenos Aires. Soy latinoamericano. Y que más, mi casa sigue siendo un poco argentina pero ahora vivo en Francia desde hace casi 10 años, así que Francia es digamos mi nueva casa. Pero voy seguido y me gusta seguir diciendo que Argentina y América Latina siguen siendo mi casa y estoy desde acá tratando de trabajar en temas latinoamericanos como periodista.

D: Me imagino que el hecho de que estés en París tiene que ver con tus estudios.

H: No tanto. Tiene mas que ver con amor.

D: ¡Ah bueno!

H: Yo estudié en Pearson y después estudié en UBC, justo al lado. Después de terminar en UBC fui a Argentina y por razones sentimentales y también por cuestiones económicas -argentina tampoco es un país terriblemente en crisis, pero tampoco es uno de los mas aptos para tener una vida estable- en ese momento decidí con mi pareja irnos a Francia, de donde ella venía.

D: ¿En qué hiciste tu pregrado Hugo?

H: Yo hice una doble licencia en Relaciones Internacionales con una especialidad en seguridad y producción cinematográfica. Temas que me interesaban porque tenía un contenido más teórico y duro (RI) y una parte relacionada con grabación tipo documental. Lo que no había puesto en palabras mas claras era que quería hacer periodismo, pero no quería hacer eso desde el principio.  

D:  En ese momento, estas 2 áreas no las veías como separadas. Tu te imaginabas trabajar usando las 2 en conjunto.

H: Exacto. La idea era: Vamos a contar una historia política, como la crisis en Venezuela. Para eso me parece esencial tener una formación en relaciones internacionales, donde uno aprende mucho de economía, filosofía, política y de historia. Uno aprende como poder contar lo que está pasando en una razón más visual, más periodística.

D: ¿Como fue el salto de terminar de estudiar a tu trabajo como periodista?

H: Yo soy periodista y soy freelance. El hecho de no tener empleador directo te da una libertad muy grande y a la vez una inestabilidad muy grande. Uno tiene que estar buscando todo el tiempo para conseguir trabajo, desarrollar ideas y demás. No es tan directo como presentar un CV, que te contraten en un lugar y empezar una carrera. Uno está constantemente en la presentación. Uno se vuelve un comerciante de su profesión.  

D: Vienes de estar varios meses en Venezuela cubriendo la situación en el país. El hecho de que seas periodista freelance quiere decir que haber viajado a Caracas fue una decisión personal. ¿Por qué hacerlo?

H: Periodísticamente la respuesta es muy obvia: Muchas cosas pasan en Venezuela. Para bien y para mal. En general cuando los periodistas se concentran en un tema, significa que debe ser malas noticias para la gente relacionada con ese tema. También quería reconectarme con mi lengua. Tenia ganas de volver a hablar en castellano. Venezuela fue la primera opción, pero no es la única: También tengo otros proyectos planeados en Argentina, por supuesto, y Nicaragua.

Y resulta que justo cuando estaba planeando ir, la crisis se complicó mas con la declaración de Guaidó como presidente y su reconocimiento por parte de varios países. Había un universo aun mas complicado de contar ahora, el cual yo quería captar en imágenes y quería hacerlo para una audiencia francesa, pero con mi punto de vista latinoamericano.

D: Eres argentino, me imagino que algunas veces habrás escuchado sobre Venezuela cuando eras mas joven o incluso en tu tiempo en Francia. ¿Hubo algún contraste entre la imagen de Venezuela que tenías en el pasado y la Venezuela que te encontraste cuando llegaste a Caracas?

H: La imagen que tenia de Venezuela estuvo siempre marcada por el Chavismo. Si bien yo soy mas viejo que el Chavismo, que está ahí desde hace 20 años. Quizás lo que me sorprendió fue encontrarme un pueblo repleto de emigrantes, Venezuela no era un país del que la gente se iba. Pero en estos meses, todas las personas que conocí tenían a alguien fuera del país. Incluso pasa en frente de tus ojos. Sales a comprar algo y la persona que estaba trabajando en un negocio desde hacía un par de semanas desaparecía. Cuando preguntabas por ella te decían: “Renunció ayer, se va a Perú”. Es un proceso constante lleno de gente mudándose. Una crisis en tiempo real y que no parece resolverse en las próximas semanas o meses.

 

 

 

 

D: La emigración es un síntoma del país. ¿Qué panorama te conseguiste en Venezuela?

H: Encontré lo que los medios ya decían. Una situación económica muy complicada, sencillamente desastrosa. Precios altísimos por productos esenciales. Mas allá de que algunos precios están controlados, alunas cosas se pagan tanto como se pueden pagar aquí en París, lo cual es imposible en Venezuela tomando en cuenta los salarios que hay. Yo, como vengo de afuera lo podía pagar, pero claramente para quienes no tienen dólares es insostenible. Vi que había escasez de algunos productos, otras sencillamente desaparecieron. El otro problema es el acceso al agua. Puede parecer muy tonto para algunos, pero en Venezuela es un problema generalizado. Pocas familias tienen acceso constante. La mayoría solo recibe agua un par de días a la semana o un par de horas en el día y esto complica la estructura de una familia y de una economía. Una madre me decía que sus hijas se criaron en esa situación y ya se acostumbraron a ir al baño y no tirar la cadena, salvo en ocasiones específicas. Su relación que tienen con el baño y con la higiene es esa.

D: También has vivido el enfrentamiento entre Maduro y Guaidó. Habiendo ya salido, ¿qué impresiones te deja el plano político en Venezuela?

H: Primero lo que hay que decir es que toda opinión sobre Venezuela cambia a la semana. Así que lo que te estoy diciendo hoy y lo publican en una semana ya están viejo y tan tonto que uno ya no sabe que pensar. Lo que hoy estamos viendo es un estancamiento. Veíamos que en algunos momentos la oposición tomaba la delantera, el chavismo encontraba una respuesta y las cartas pasaban de nuevo a sus manos. Ellos juegan, en este momento, al desgaste político de la oposición y la gente en general. La oposición no ha logrado convencer de rebelarse a la Fuerza Armada, que es el pilar que sostiene al Chavismo en el poder. Lo que queda por ver es como las sanciones que van a empezar a ser efectivas pronto contra Venezuela van a afectar eso, y a una economía que ya estaba muy golpeada. Veremos hasta qué punto el gobierno va a lograr seguir importando las cosas necesarias, o veríamos un colapso aun mas duro de la situación, que en general lo terminan pagando los que menos tienen.

D: En los últimos días también se ha desarrollado una crisis eléctrica con apagones nacionales masivos.

H: Si, yo estuve ahí hace cinco días.

D: Por un lado, está la hipótesis de Maduro sobre lo que ocurrió (un sabotaje por parte de EE.UU.) contrastado con la hipótesis de los trabajadores de la empresa eléctrica. ¿Tu intuición periodística que te dice? ¿Si tu estuvieses cubriendo esa noticia en Caracas, que crees que ocurrió en realidad?

H: Como todo en Venezuela, es difícil de averiguar porque está todo muy polarizado y no hay tampoco mucha transparencia. El gobierno acusa de sabotaje, pero tampoco presenta pruebas. Y uno no puede tampoco ingresar a los lugares a comprobar efectivamente lo que dice el gobierno. Tampoco es muy fácil comprobar lo que dicen algunos empleados de la empresa eléctrica nacional. Lo único que puede hacer el periodismo en este caso es hablar de las diferentes versiones y mostrar las dificultades que tenemos para probarlo. Lo segundo es que, sea quien fuese el responsable del apagón, hay un problema claro de gestión porque es imposible imaginar que un país entero se paralice porque cae una sola central. Por ejemplo, que alguien mañana ataque una central eléctrica en Francia es posible. Pero que esa central sea responsable de mantener a todo el país conectado, sería indicativo de que los responsables son las autoridades. ¿Porque a quien se le ocurrió conectar toda la red a una sola fuente? Y esa es una realidad de la que el Gobierno no puede escapar.

D: Última pregunta: ¿Como crees que tu experiencia en Pearson ha moldeado el trabajo que hiciste en Venezuela, y en el resto?

H: La posibilidad tan simple de haber conocido gente de todo el mundo durante un período de educación da una perspectiva menos sectaria o regionalista. Es muy difícil que alguien de Pearson te diga: “Todos los argentinos son así, todos los venezolanos son así”. Eso me permite poner el ojo donde yo pienso que están los temas mas interesantes de las relaciones internacionales, y no tanto en preconceptos nacionales y culturales que pueden darte alguna idea pero que están lejos de ser la realidad.

En un plano mas personal, ahora tengo amigos en todos lados y también cuando viajo a un lugar visito a mis amigos de ahí. Para ir a Venezuela a trabajar me ayudaron mucho mis amigos venezolanos de Pearson y de UWC.

About the interviewee: Hugo Passarello is a Pearson College UWC Alumnus, Year 26 (Class of 2001). Originally from Argentina, he currently resides in Paris. As a freelance photojournalist, he publishes pieces for various media outlets in Latin America and France. In 2011 he was awarded the Daniel Pearl Prize, organized by the Institute of Political Studies of Paris (Science Po), given to the best article of the year related to social and humanitarian issues. He’s kindly accepted to do an interview for First Person to tell us his experience.

 

Daniel: To start, where do you come from? What does “home” mean to you or your family?

Hugo: The simpler answer first. I’m from Buenos Aires. I’m Latin American. Argentina is still kind of my home, but I’ve lived in France for the past 10 years, so you could say France is my new home.  But I go often, and I like to say that Argentina and Latin America are still my roots and I’m here in Paris trying to work on Latin American issues as a journalist.

D: I imagine that you’re in Paris because of your studies in Science Po.

H: Not so much. It’s more related with love.

D: Oh, I see!

H: I studied at Pearson and then I went to UBC. After finishing my undergrad, I went to Argentina and then decided to move to France with my partner at the time. There were sentimental reasons but also financial ones: Argentina isn’t in a terribly bad crisis, but it’s also not the most fit for a stable life.

 

D: What did you major in during your undergrad?

H: I did a double major in International Relations with a specialization in security and the other one on Film Production. These were themes I was interested in because they had a more theoretical and hardcore content (IR), while the other part was related with recordings like documentaries. What I had not put into words then was that I wanted to do journalism, but I also knew I didn’t want to do that since the beginning.

D: At the time, you didn’t see those two areas as separate. You imagined yourself working and using them jointly.

H: Exactly. The idea was: Let’s tell a political story, like the crisis in Venezuela. For that I think it’s essential to have academic experience in international relations, where you learn a lot about economics, philosophy, politics and history.

 

D: How was the transition from studying into your job as journalist?

H: I’m a freelance journalist. The fact that I don’t have a direct employer gives me great freedom and great instability at the same time. You have to constantly search for a job, develop ideas and what not. It’s not as straightforward as submitting your CV, getting hired in a place and beginning a career. You’re constantly introducing yourself. You become a salesman of your profession.

D: You just spent several months in Venezuela covering the situation in the country. The fact that you’re a freelance journalist means that travelling to Caracas was a personal choice. Why do it?

H: From a journalistic standpoint the answer is obvious. Many things happen in Venezuela. For good and for bad. Usually, when journalists are focused on a theme it means bad news for people related to that theme. I also wanted to reconnect with my language. I wanted to speak Spanish again. Venezuela was the first option, but it’s not the only one: I also have other projects planned in Argentina, of course, and Nicaragua.

It turns out that right when I was planning on going, the crisis got more complicated with Juan Guaidó’s proclamation as President and his recognition by several countries. There was now an even more complicated universe to describe, I wanted to capture it in images and I wanted to do it for a French audience, but with my Latin American point of view.

D: You’re Argentinian, I imagine that you must’ve heard about Venezuela when you were younger or even during your time in France. Was there any contrast between the image of Venezuela that you had in the past and the Venezuela you found when you arrived at Caracas?

H: The image I had of Venezuela had always been influenced by “Chavismo” (Note: Chavismo is a venezuelan political movement, created by Nicolas Maduro’s predecessor and political mentor, Hugo Chávez. They’ve been in power since 1999 and claim to defend the “21st. Century Socialism”). Even when I’m older than Chavismo, which has been in power for the past 20 years. Maybe what surprised me the most was to find a people full of immigrants, Venezuela wasn’t a country in which people left. But in these months, every single person I met had someone outside of the country. It even happens right in front of your eyes. You go out to buy something and the person working in the store you’ve been going to for the past couple of weeks has suddenly gone missing. You ask about her and they reply: “She resigned yesterday, she’s moving to Perú”. It’s a constant process full of people moving out. A crisis in real time that doesn’t seem to be close to a solution in the next weeks or months.

 

D: Emigration is usually a symptom of how a country is doing. What’s the landscape you found in Venezuela?

H: I found what the media had already been talking about. Very harsh economic conditions, simply disastrous. Essential goods are priced extremely high. Beyond some prices, which are controlled, some things I found would cost as much as they do here in Paris, and that’s impossible for Venezuelans to handle given their poor salaries and currency. I come from abroad so I could afford it, but it’s clearly unsustainable for those who don’t have access to Dollars. I saw shortages of some goods, others simply disappeared. The other issue is running water. It may seem dumb for some, but it’s a generalized problem in Venezuela. Few families have constant running water. Most only get it a couple of days a week or a couple of hours per day and this affects the structure of a family and an economy. A mother was telling me that her daughters were raised in this situation and now they’ve gotten used to go to the bathroom and not flush the toilet, except for particular occasions. That’s the relationship they have with the bathroom and with hygiene.

D: You also witnessed the showdown between Maduro and Guaidó. Having left already, what are your impressions of the political situation in Venezuela?

H: First of all, we have to say that all opinions on Venezuela change by the week. So, what I’m telling you today could sound dumb and outdated by the time you publish. What we’re witnessing today is a stalemate. We saw that at times the opposition would take the initiative, then Chavismo would find an answer and control would fall back in their hands. Their strategy, currently, is politically wearing the opposition and people in general. The opposition hasn’t succeeded in convincing the Armed Forces (Maduro’s only way to cling to power) to rebel. The only thing left is seeing how the sanctions imposed by the U.S., which are going to become effective soon, will affect this, as well as an already beaten economy. We’ll see how far the government can keep importing necessary goods, or if we’ll see an even harsher collapse of the situation, which in general ends up hitting the hardest those who have the least.

D: In the last few days we’ve also seen the rise of an electrical crisis shown by massive power blackouts nationwide.

H: Yes, I was there for the one that lasted five days.

D: On one side, there’s Maduro’s hypothesis about what happened (U.S. sabotage of the power grid) which stands in contrast to the hypothesis of the workers in the public electrical company. What does your journalist intuition tell you? If you were covering this news in Caracas, what would you say happened in reality?

H: As everything in Venezuela, it’s difficult to find out because everything is very polarized and there’s not enough transparency. The government claims there was sabotage, but they don’t bring evidence forward. And one cannot simply access the places where we could confirm what the government is saying. It’s also not easy to prove what some workers in the national electrical company say. The only thing that journalism can do in these cases is speak about the different versions and show the difficulties we have to prove it. The second thing is that, whoever is responsible for the blackouts, there’s a clear management problem. It’s impossible to imagine that a whole country would paralyze because a single electrical station shuts down. For example, it’s possible that tomorrow someone attacks a power station in France. But that such station would be responsible of keeping the whole country online would be indicative that the authorities are the ones to blame. Who could think of connecting the whole grid to one single source? This is a reality that the government cannot escape from.

D: Last question. How do you think that your experience at Pearson has shaped the work you did in Venezuela and elsewhere?

H: Simply put, the possibility of having met people from around the world during a learning period gives you a less short-sighted and regionalist perspective. It’s very unlikely that someone at Pearson will tell you: “All Argentinians are like this; all Venezuelans are like this”. This allows me to focus where I think the main issues in international relations are, and not so much in cultural or national prejudices that can give you a notion but are still far from reality.

On a more personal note, I now have friends everywhere and also when I travel to a place, I try to visit those I know from there. In order to go work in Venezuela, I got a lot of help from my Venezuelan friends from Pearson and UWC.

Daniel Santos Ramirez

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